11 may 2010

Ropa esquiar

Llego con un poco de prisas al aeropuerto Allí está Carlos esperándome con un chico y dos chicas más. Nos vamos a esquiar.
En la mochila llevo los libros de clase, no me ha dado tiempo a preparármela.
Le digo a Carlos que me compraré la ropa allí toda y ya está, que seguro que la que tengo en casa me queda mal.
Nos metemos en el autobús, que ha llegado con mucho retraso.
No me he afeitado.
Nota menta: comprar también algo para afeitarme.

(he encontrado mi libreta y este sueño estaba escrito desde navidades)

Barba

Nos estamos besando. Estamos en mi casa. Es una situación muy rara, no pensé que volveríamos a estar nunca más en una situación así.
Mierda, y yo sin afeitarme. ¡Si me afeito siempre! Me paso la mano por la cara y toco mi mata de pelo. Creo que nunca lo había tenido tan largo.
Seguimos besándonos y yo no puedo dejar de pensar en mi barba, "pero si antes lo odiaba... y ahora tengo todo esto y no dice nada.... mmm..."
- Qué rabia, llevo un montón sin afeitarme - digo.
- Me da igual.
- ¿Sí? Pues antes no era así.
- Ya, pero me he acostumbrado.
....
"Será 'jodía'", pienso. Me levanto y voy al baño.
"No podía decir otra cosa, no, tenía que decir algo sobre él"

(he encontrado mi libreta y este sueño estaba escrito desde navidades)

Wind en los años 20

La gente corre en todas direcciones en el trigal. Agarro de la mano a mi hijo y tiro de ella para que me siga. Corremos a contracorriente.
Las casas arden a nuestro alrededor, la ente chilla y mi hijo no para de preguntar "¿qué pasa? ¿a dónde vamos?".
"¡A España!" respondo todo el rato. Seguimos corriendo, pero ya no hay mas gente cerca, todo el mundo ha desaparecido, hasta que llegamos a un desierto.
Ahora caminamos despacio, estamos agotados, con los pantalones rotos, no llevamos camiseta y tenemos cada uno un gorro de paja. Vemos una casa en la distancia.
Llegamos a ella y toco el timbre, rezando para que haya alguien que nos pueda dar de comer.
En este momento, dos cosas cambian.
1) Yo, que hasta ahora era el padre, lo veo todo en tercera persona.
2) Padre e hijo vuelven a estar vestidos, con pantalones marrones y camisa de cuadros.
El padre se arrodilla ante la puerta y junta ambas manos, rezando. El hijo está sentado en el suelo, cabizbajo, cansado.
La puerta se abre, y aparece una señora de unos 45 años, con pelo rizado y vestido largo de esos que tienen muchas capas en la falda.
El padre empieza a decir "por favor, mi... pero antes de poder terminar la frase la señora los hace pasar.
Los dos entran rápidamente.
Vuelvo a ser el padre.
Entro en la casa y veo al hijo y dos hijas de la señora. Ellas van vestidas igual que su madre y el chico viste exactamente igual que yo. "Un momento, pero si ese chico es Wind, un tío que jugaba a cartas conmigo hace años los viernes después de la uni... ehm... pero si estamos en los años 20 o así, no he ido nunca a la uni".
Me vuelvo un poco loco por dentro, estoy viendo a alguien que no conozco y reconozco por algo que pasará dentro de 80 años.
Cuando le miro descubro que me sonríe y entiendo que él también me ha reconocido.
Como algo y me siento con la madre. Le pregunto si cree en la reencarnación y en conocer a gente que ya conocías en otras vidas y me responde que no. Pero yo vuelvo a mirar a Wind y él me sonríe...

(he encontrado mi libreta y este sueño estaba escrito desde navidades)

9 may 2010

Quédate a dormir

En la habitación estamos Carlos, Maider, María y yo. Nos estamos despidiendo, cada uno tiene que volver a su casa.
"Si no tienes otro sitio al que ir, puedes quedarte a dormir en casa para no tener que coger un autobús a Bilbao ahora", me dice Maider.
"Vale, porque no tengo donde quedarme sino".
Carlos baja la cabeza.
"Bueno, ejem, igual sí que tienes otro sitio" dice Maider guiñándome un ojo.

(he encontrado mi libreta y este sueño estaba escrito desde navidades)